martes, 20 de mayo de 2008

¿Iglesia católica en retirada?

Un fenómeno que se viene desarrollando en el mundo desde hace varias décadas atrás es el retroceso permanente de la Iglesia Católica en lo que hace a su poder relativo dentro de la sociedad civil como así también a la cantidad de feligreses en su seno.
Durante el papado de Juan Pablo II la Iglesia Católica perdió a casi 70 millones de fieles, no pudiendo contrarrestar tal sangría la popularidad del máximo prelado ni la incesante labor de miles de curas en las bases mismas de la jerarquía eclesiástica.
Y Jujuy no ha sido la excepción a todo ello: miles de individuos han reducido sus prácticas religiosas católicas llegando incluso a abandonar completamente la religión de sus padres y abuelos.
Por supuesto que el gran beneficiado de lo que acontece es ni más ni menos que el sector “protestante que, dentro del cristianismo, viene logrando resultados formidables en su afán de captar nuevos fieles, sumando mayores cuotas de poder e injerencia en todos los ámbitos sociales.
Las causas de semejante “traspaso” provienen del letargo de la Iglesia Católica en adecuarse a los tiempos que corren, con nuevas y diferentes exigencias con las cuales deben los individuos afrontar en su vida cotidiana.
Hoy en día el mundo globalizado y moderno posibilita un desarrollo pleno de las capacidades de cada individuo, mas asimismo le franquea obstáculos a los cuales no ha estado preparado, debiendo acudir a ayudas exteriores de cualquier tipo. Y la religión no es ajena a esto.
Por ello es que toda religión debe adaptarse a los tiempos que corren, reestructurando sus grandes dogmas como también su discurso dirigido a la sociedad para así poder cumplimentar con sus objetivos de máxima: brindar serenidad y contención a los individuos en su camino hacia la fe.
Lo que quiero destacar de este fenómeno es la distribución del poder político dentro de una sociedad civil: las iglesias evangélicas avanzan sin freno en el ámbito local a la par que la Iglesia Católica no sólo no suma adeptos sino que retrocede regularmente.
No nos extrañemos que en el futuro encontremos un rol mucho más preponderante de las iglesias protestantes en el tejido económico - político, atento el influyente papel que vienen desempeñando en la población.
Debemos reconocer que tanto la iglesia católica y las iglesias evangélicas son organizaciones no gubernamentales de suma importancia dentro del marco social nacional en general y local en particular. Lo que acontece es que mientras una muestra un paso arrollador, la otra tiene los ojos vendados.
El tiempo nos dirá el final de esta historia, aunque ya muchos podemos imaginarla.

lunes, 12 de mayo de 2008

Quise ser niño de nuevo

La pista espera. Los nervios se acumulan. El tiempo pasa. El avión aterriza. Los funcionarios se desesperan. Ella aparece. Todos se trasladan a Jujuy. El acto comienza. Los alumnos se amontonan. El Director pronuncia un discurso que raya la incoherencia y el mal gusto. El intercambio de flores es continuo. Y ella tiene “aguante”.
El paso de la Sra. Presidenta Cristina Fernandez por nuestra provincia se asemejó más a una visita de una mega estrella del rock internacional o a Papá Noel que a una mandataria que vino a lo que vino. ¿A qué vino? Veamos.
La presidenta tuvo como eje fundamental de su estadía la inauguración de una escuela en la ciudad capital. Aplaudimos este logro, pero no debemos olvidarnos que es un proyecto estatal (700 escuelas) de un gobierno anterior y no del actual, por lo que parte de los laureles le son ajenos.
Luego se movilizó al Barrio Alto Comedero a fin de inaugurar dos emprendimientos fabriles de una organización barrial-sindical-patotera. O sea…esfuerzos de privados y no de entes gubernamentales (aunque el dinero, claro, es estatal, nuestro, de todos).
Conclusión: ¿que trajo de regalos? ¿Cuál es el fundamento de la presencia del gobernador salteño? ¿Qué pudieron los dirigentes jujeños arrebatarles de su amplia billetera? Mmm.
Ningún anuncio de nuevas obras de infraestructura para el atrasado estado de cosas que muestra Jujuy en la materia. Ningún emprendimiento de envergadura para mejorar la calidad de vida de los jujeños. Nada de noticias que nos hicieran abrir los ojos e hicieran cortar la respiración. Nada de nada.
Felicito y festejo, repito, todo establecimiento educacional y/o fabril que se inaugure en nuestra provincia. Pero ellos comenzaban a funcionar con o sin la presidenta, con o sin su Sra. cuñada, con o sin su numerosa comitiva presidencial.
Es decir, me quedo con el sabor muy amargo de un discurso inaugural, por parte del director del colegio inaugurado, que incluía contendidos que nada hacen a su función y que más parece de una persona que NO vive en una provincia agropecuaria.
En definitiva, quise ser niño de nuevo y no me dejaron: Papá Noel definitivamente no existe.

domingo, 11 de mayo de 2008

El arte de comerse a uno mismo

Todo gobierno debe tener, a fin de ser identificado y diferenciado del resto del abanico partidario, un mito o valor fundamental por el cual se base el grueso de sus actividades durante el ejercicio del poder. Dicho mito está edificado sobre un cimiento ideológico de naturaleza inequívoca que impregna cada acto de gobierno fundamental.
Por ello es que el electorado, o parte del mismo, canaliza su sufragio en función del corazón del gobierno mismo, es decir de su estructura de pensamiento fundamental.
El gobierno de Néstor Kirchner, en mayor medida, y el de su esposa Cristina Fernández, han tenido mitos de gobierno muy fuertes y representativos en materia económica y social, por los que millones de personas se han sentido representados, manifestándose en tal sentido en las urnas.
Sin embargo, el actual gobierno nacional peca de un error imperdonable en materia comunicacional que viene dañando sistemáticamente su imagen ante la sociedad y desangrando su base electoral: ideologizar cada acto de gobierno.
La Sra. Presidente Fernandez ha venido desarrollando una política en materia de comunicación por la cual separa a amigos de enemigos, golpistas de demócratas, gorilas de pueblo peronista, etc.Siempre y cuando uno se pare en la vereda gubernamental o simplemente en la de enfrente es automáticamente rotulado por un epíteto que generalmente acude a ideologías o sentimientos pasionales que provocan disenso.
El campo, en palabras de la presidenta, es golpista; los cacerolazos de la Plaza de Mayo fueron orquestados por la oligarquía; la soja es un yuyo y los “planes trabajar” son la patria misma.
Se gobierna construyendo disenso y no consenso. Se gobierna con amigos y enemigos. Se gobierna con un garrote y no con diálogos. En suma, no se gobierna sino que se reina.Y pareciera que el gobierno nacional se procura sus propias batallas. Inútiles, por cierto, ya que son batallas innecesarias que podrían ser evitadas y canalizadas dentro de un marco amplio de intercambios de ideas y visiones.
Para comprender la magnitud del comportamiento de este gobierno debemos recalcar que, luego del primer discurso de la presidenta después de los cortes de ruta, el rechazo de la gente arañó el 85%. Luego de su segundo discurso, tratando de enmendar su error, el rechazo bajó al 70%.
Hoy por hoy la Sra. Fernandez de Kirchner es la Jefa de Estado con peor imagen de toda América Latina, luego del inefable Alan García del Perú. Y ello a sólo seis meses de arrasar en las urnas de todo el país.
¿Qué sucedió en el medio? ¿Pasó el huracán Katrina? ¿Godzilla decidió buscar comida en nuestro país? ¿La oposición se reformuló y renació cual ave fénix? Nada de eso: sólo que el gobierno nacional no ve, no escucha, no habla.

domingo, 4 de mayo de 2008

Los planes descansar

Un tema que se ha convertido en tabú en la sociedad argentina es sin lugar a dudas el referido a los planes de asistencia social otorgados por el Estado Nacional a los desempleados de todo el país.
En tal sentido podemos darnos cuenta que todos opinan sobre la inconveniencia de aplicar tales políticas asistencialistas, mas siempre y cuando las conversaciones se desarrollen en un café y no trasciendan allende el mismo. Nadie dice nada públicamente, ya sea por miedo o por vergüenza.
Pero, ¿qué es lo que hay que decir? ¿Qué problema encontramos al respecto?
El quid de la cuestión radica en que debemos replantearnos, como sociedad, la naturaleza y conveniencia de sostener semejante cantidad de planes sociales cuando los resultados en la actualidad no sólo distan de lo esperado sino que generan un daño irreversible y con consecuencias en el largo plazo.
Nadie pone en duda que en el año 2001 el país estuvo al borde de desaparecer de los mapas geopolíticos, con secuelas económicas y sociales que aún hoy perduran y que debemos todavía solucionar. Los planes asistenciales encarados por el Estado Nacional no tuvieron otro fin que contener a miles y miles de conciudadanos sumidos en la pobreza y la desesperación. El país se hundía y todos los argentinos lo hacíamos con él.
Sin embargo el escenario actual es diferente al de siete años atrás: el país, mal o bien, no para de crecer y la renta generada es cada vez mayor. La tasa oficial (¡ejem!) de desempleo cae medición tras medición y la demanda de trabajo es sostenida en forma creciente.
Ahora bien, los planes para desempleados han traído como colofón un efecto que me resulta gravísimo a los fines de entender la gravedad de la situación: muchos beneficiarios no desean ser incorporados al mercado laboral registrado para no perder “el plan” que le otorga el Estado, prefiriendo las ínfimas sumas recibidas a percibir remuneraciones con obra social y jubilación incluidas.
Se pondera el plan social por sobre la relación laboral formal, constituyendo de esta manera una locura sin pies ni cabeza.
En la provincia de Jujuy tenemos un ejemplo muy cercano ya que podemos enunciar que en la plantación tabacalera numerosos empleados no desean ser incorporados a los libros de sus empleadores para así poder seguir cobrando su plan asistencial. Ello con las inmediatas consecuencias para ambas partes: informalidad laboral para el empleado y riesgo de ser castigados con severas multas para el empleador.
En los países más serios del planeta se instrumentan planes para desempleados en forma temporal, es decir hasta que el individuo logre reincorporarse al mercado laboral, siempre con la obligación de buscar permanentemente una ocupación formal.
En este país, siempre a contramano de los remedios recetados por aquellos países exitosos, el plan por desempleo es permanente y, si eso fuera poco, gana terreno día a día: las presiones ejercidas por los movimientos sociales (o sus líderes, claro está) logran que se incorporen beneficios adicionales como ser vacaciones, agregados varios, convirtiendo al plan social en un verdadero sueldo mensual para el beneficiario.
¿Y con ello que han logrado? Que la gente que recibe la suma se acostumbre a percibirla sin trabajar, sin preocuparse por encontrar ocupación y sin planificar su futuro en forma formal y registral.
Y el principal perjudicado es el mismo beneficiario pues lo han convertido en un individuo sin perspectiva alguna de crecimiento personal, estancado en sumas irrisorias de ingreso y siempre navegando en las turbias aguas del clientelismo político o sindical.
Por ello es que nuestro país debe analizar seriamente la conveniencia de seguir aplicando políticas que dañan tanto a los beneficiarios como a la sociedad misma en su conjunto, creando ejércitos de desamparados y abandonados sin presente ni futuro.
Es hora de dar la caña de pescar y no el pescado.